Acaba con la ansiedad social

Definitivamente, uno de los problemas más comunes que enfrentan las personas al momento de aprender habilidades sociales, es la ansiedad social. Y esto puede traducirse como el temor a ser juzgados, humillados o rechazados por los demás.

Hoy veremos dos de las mejores técnicas que con toda seguridad te ayudarán a disminuir considerablemente tu incomodidad o ansiedad en esas situaciones sociales en las que quieres mostrarte con confianza y fluidez. Algo que, en mi experiencia, ciertamente cambió mi vida.

 Estar muy conscientes de nosotros mismos en situaciones sociales diarias, evita que conozcamos gente nueva, haciendo que nuestra vida laboral o personal se vea afectada.

Lo peor de todo, es que esto puede escalar a niveles que se salen de control, causando miedo en diversas situaciones sociales, como por ejemplo cuando conocemos personas nuevas, salimos en citas, tenemos una entrevista de trabajo, respondemos a una pregunta en clase o tenemos que hablar con el cajero de una tienda. Como resultado, el temor interfiere y a veces, dejamos de ir a ciertos lugares o eventos porque creemos que terminaremos haciendo algo que nos avergüence.

Sin las herramientas o las guías adecuadas, este problema podría durar muchos años o toda la vida, y podría impedir que no alcancemos nuestro máximo potencial. Incluso, una mala interpretación de la conducta ajena puede jugar un papel en empeorar la ansiedad social. Por ejemplo, puedes pensar que te están mirando o te están frunciendo el ceño cuando realmente no es así.

No tener habilidades sociales bien desarrolladas es otro posible factor que contribuye a la ansiedad social.

Para alcanzar niveles avanzados de carisma, es necesario emplear técnicas que te coloquen en un estado carismático cuando más lo necesites. Saber esto, te entregará mucha confianza y, además, una ventaja en las negociaciones, presentaciones y situaciones sociales.

Las siguientes técnicas te ayuden a disminuir inmensamente tu ansiedad, y también, a desenvolverte sin restricción. Empecemos con la primera:

 

1. Ahondar en las sensaciones

Usualmente, cuando por algún motivo te sientes incómodo, ansioso o inseguro, ¿cómo sueles afrontar dicha incomodidad? Estos pueden ser quizás los nervios antes de una cita, una reunión con tu jefe o esa entrevista tan importante donde debes lucirte ¿Haces como si la incomodidad no existiera? ¿La niegas o la evitas? Pues, aunque esto suene contraproducente, tu mejor opción siempre será ahondar en esa sensación de incomodidad; es decir, entregarle toda tu atención a esas sensaciones que instintivamente quieres alejar.

Hacer esto tiene un doble propósito: el primero, le da a tu mente algo concreto en qué enfocarse; y segundo, te trae de vuelta al presente, uno de los componentes esenciales del carisma. Llevar a cabo esta práctica, facilitará tu acceso al carisma aún en situaciones muy incómodas.

La base de ahondar en las sensaciones, deriva de la práctica de estar presente, la cual tiene sus raíces en la meditación. Partiendo de aquí, podemos elegir apartar la atención de la mente y llevarla al momento presente. Y puedes hacer esto de la forma que prefieras para acceder a ese momento.

Una de las mejores formas de hacer esto, según Eckhart Tolle en su increíble libro “El Poder del Ahora“ (material que definitivamente recomiendo leer a cualquier persona que sufra de ansiedad) es tomando respiraciones conscientes; esto genera que tu atención se mueva a la sensación de inhalar y exhalar, sientiendo como el aire entra y sale de tu cuerpo. Lo maravilloso de esta práctica, es que mientras la realizas, no puedes estar envuelto en un pensamiento al mismo tiempo. Es decir, no le darás oportunidad a tu mente de pensar en cosas negativas, desapareciendo así la sensación de ansiedad.

Te recomiendo programar una alarma en tu celular por lo menos unas tres veces al día, hasta adquirir el hábito de hacerlo a diario y también practicarlo siempre que sientas la incomodidad de la ansiedad.

 

Vivir una vida sin ansiedad ni temores, es vivir una vida sin restricciones.

Vayamos ahora a la segunda práctica:

 

2. Terapia de exposición

La terapia de exposición ha probado ser una efectiva manera de superar problemas de ansiedad y miedos, por lo que es muy usada para el tratamiento de fobias específicas. Cuando existe un temor que llega a ser casi paralizante, esta opción terapéutica puede ser de gran de ayuda.

Esta terapia consiste básicamente en modificar la sensibilidad a los estímulos que producen ansiedad o temor. La idea es exponerse gradualmente y de forma segura a la situación que genera miedo, ansiedad o emociones negativas en general. La idea es formar un nuevo aprendizaje que ayude a sensibilizar, o en otras palabras, a que te percates de que muchos de tus temores y gran parte de tu ansiedad, no están justificados.

Así que aquí van las mejores prácticas que han probado ser bastante efectivas en la terapia de exposición:

 

– Práctica 1: Observa a otra persona mirándola a los ojos directamente durante tres minutos (quizás puedes pedirle a un amigo que te ayude). En cuanto te percates de cualquier incomodidad, presta mucha atención e identifica en qué lugar de tu cuerpo sientes estas sensaciones y descríbelas. Nombra las sensaciones de manera objetiva, como por ejemplo: presión en la mandíbula, hormigueo en el estómago, tensión en la espalda, etc. Reconócelas más no evítalas. A lo largo de todo este proceso, ten la confianza de que conseguirás resultados, y recuerda que como cualquier otra sensación que hayas tenido antes, esta también pasará.

 

–  Practica 2: Mantén contacto visual más tiempo de lo que sería normalmente cómodo en situaciones donde no tengas mucho que perder, como por ejemplo ver a las personas que se cruzan contigo al caminar.

 

– Practica 3: Experimenta invadir ligeramente el espacio personal de las personas, como en los elevadores por ejemplo. Notarás que tu instinto intenta forzarte a alejarte, pero resiste. O mejor aún, al entrar al elevador, da tu espalda hacia las puertas y mira a la gente que esté adentro.

 

– Practica 4: Inicia conversaciones con extraños. Intenta saludar o preguntar por la opinión de alguien sobre algo en particular. Por ejemplo, si estás en una café, pregunta cuál de todos es el mejor café.

 

Estos ejercicios podrán parecer incómodos en un inicio, pero debes recordarte que estás haciendo esto por algo más grande: incrementar tus habilidades, y en consecuencia tu éxito social.

Es así, que si te encuentras en situaciones donde sepas que tu incomodidad solo va escalar más y más, como por ejemplo, estar en una reunión con muchos extraños donde te sientes incómodo o cuando estás a punto de dar una presentación frente a muchas personas; usar tu energía para reprimir esa incomodidad, solo empeorará las cosas, disminuyendo tu presencia, y en consecuencia, tu carisma. Por esto, aprovecha cada situación incómoda para practicar y verás cómo mejorarás rápidamente.

Cuando aprendes cómo manejar la incomodidad, ninguna situación podrá tumbarte. Y tanto para situaciones laborales como personales, la mejor herramienta de todas es estar cómodo estando incómodo.

 

 

 

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