Ser feliz (esto de verdad funciona)

“Cómo ser feliz” es quizás una de las preguntas que más se hacen las personas y definitivamente uno de los temas más buscados en internet. Y la verdad es que existen cientos de explicaciones que nos cuentan cómo alcanzarla.

Las más conocidas, después de haber hecho una pequeña investigación, nos dicen que para ser felices debemos ser más agradecidos, optimistas, que debemos sonreír más, tener más amigos de calidad y deshacernos de los que no nos aportan, tomar descansos más seguidos durante el trabajo, forzarnos a aprender algo nuevo, cuidar de nosotros mismos y practicar el arte de entregar.

Otra corriente nos habla del Ikigai, que en japonés significa una razón para ser, que implica una razón para estar aquí, formada por 4 componentes necesarios para llegar al Ikigai.

1. Hacer algo que amas: Algo que te haga estar presente, o en otras palabras, en estado de flow o amor.

2. Algo que el mundo necesite: Algo que cree un efecto positivo y visible.

3. Algo por lo que te paguen bien: Algo que te permita vivir una vida cómoda, no necesariamente rico. Pero si que te permita vivir sin estrés.

4. Algo en lo que seas bueno: Una habilidad que puedas desarrollar en el tiempo luego de superar obstáculos. Esto creará una sensación de logro dentro de ti, crítico para tu confianza.

Este formato lo que hace es mostrarte en qué etapa te encuentras en la vida y en lo que necesitas trabajar para alcanzar la felicidad.

Y si bien todos estos puntos son perfectamente válidos y creo que en conjunto contribuirían a crear una vida más feliz y plena, existen dos prácticas que estoy más que seguro, constituyen las verdaderas bases para alcanzar la felicidad.

La primera es:

1. Mindfulness (conciencia plena)

Esto es enfocarte en ti mismo, estar muy al tanto de todo lo que ocurre en tu entorno. En otras palabras, vivir el presente. Cómo se sienten, mueven, huelen o saben las cosas a tu alrededor. Un lugar donde no hay espacio para juzgar ni etiquetar las cosas. Tu enfoque solo está en aquello que sucede en el momento, las sensaciones del ambiente sin procesar; y al ver las cosas de esta manera, la felicidad se convierte en una consecuencia directa. Y es que la verdadera felicidad viene de dentro.

Y la forma de alcanzar este estado es practicando la meditación, una práctica con literalmente cientos de estudios que le dan sustento a los beneficios directos de esta. Si es algo que te llama la atención y que no has probado anteriormente quizás te interese ver mi video sobre cómo hacerlo.

Por otro lado, tenemos la segunda práctica:

2. Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard

Ahora, esto es lo que llamo un estudio de verdad. Este es considerado el estudio más largo de la vida adulta jamás hecho antes. Con 78 años de haber iniciado (y aún continúa), este estudio ha estado conformado inicialmente por 724 participantes donde año tras año se les ha ido preguntado acerca de su trabajo, vida casera y su salud. Actualmente, 60 de estos participantes aún están con vida y se les entrevista en sus habitaciones, se analizan sus registros médicos, se extrae sangre, se escanea sus cerebros, se habla con sus hijos y se les graba en video hablando con sus esposas acerca de sus preocupaciones más grandes.

¿El resultado?: Buenas relaciones nos mantienen más felices y saludables.

Y estas son las 3 lecciones más importantes de este estudio:

 1. Las conexiones sociales son realmente buenas para nosotros (la soledad nos mata). Aquellos más socialmente conectados hacia amigos, familia, comunidades son más felices, físicamente más sanos y viven más que las personas menos conectadas. Por el otro lado, la experiencia de la soledad resulta ser tóxica, las personas son menos felices, su salud empieza a deteriorarse temprano a partir de la mediana edad, sus funciones cerebrales disminuyen antes de tiempo y viven menos que las personas que no están solas. Vale la pena resaltar que uno puede estar solo en una muchedumbre o en un matrimonio.

 2. No se trata del número de amigos que tienes o que estés o no en una relación exclusiva, sino de la calidad de tus relaciones. Las relaciones conflictivas sin afecto son sumamente malas para nuestra salud, incluso peor que divorciarse. En cambio, vivir en medio de una relación cálida nos protege. Un factor para poder predecir cómo resultarían las vidas de las personas del estudio fue saber qué tan satisfechos se sentían en sus relaciones. Los más contentos con sus relaciones fueron los más saludables en su vejez. Aquellos que tenían buenas relaciones a la edad de 80 años manifestaban tener un buen humor a pesar de los dolores físicos que manifestaban. Por otro lado, los que se encontraban en relaciones donde no eran felices, reportaron mayor dolor físico magnificado por el dolor emocional.

3. Las buenas relaciones no solamente protegen tu cuerpo sino también tu cerebro. Estar en una relación segura en tus 80’s te protege, aquellos que realmente sienten que pueden contar con la otra persona en tiempos de necesidad mantienen cerebros más lúcidos, mientras que las que están en relaciones donde no pueden contar con la otra persona son las que experimentan un declive temprano de la memoria. Aún en las personas que discuten pero que saben que pueden contar el uno con el otro, no experimentan este declive en sus memorias.

El Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard nos muestra que en efecto nuestras relaciones contribuyen significativamente a nuestra salud física, mental y emocional. Esto, acompañado a los ejemplos de prácticas diarias que mencioné al principio, contribuirán a una vida más feliz.

Pero antes, debe empezar dentro de ti; lo que se convertirá en el cimiento de todo lo demás.

 

 

 

 

 

 

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